martes, 5 de febrero de 2013

El guisante

El guisante es una excelente hortaliza que se cultiva por sus semillas frescas, o por sus vainas tiernas, ejemplo de la variedad de guisante mollar o tirabeque. Además de sus virtudes proteínicas posee, como todas las leguminosas, la capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico en el suelo, enriqueciéndolo y dejándolo hábil para otros cultivos, lo que permite rotar éstos dentro de la huerta sin necesidad de realizar un aporte añadido de abonos nitrogenados.
Se trata de una planta herbácea, de hojas paripinnadas (en número par) que finalizan en zarcillos; flores blancas y fruto en legumbre. Presenta numerosas semillas globosas. Existen cientos de variedades de guisante: trepadoras, de mata baja, para consumo de vaina tierna, dulces, especiales para conserva, etc.

Reproducción y cultivo
El guisante se reproduce por semilla. La siembra se puede realizar en varias épocas dependiendo del clima del lugar, a partir de febrero o marzo en climas fríos, y en noviembre en climas cálidos. Algunas variedades muy resistentes en climas duros permiten su cultivo en pleno otoño. Requiere un suelo trabajado profundamente, bien estercolado y con buen contenido en fosfatos y potasio, que generalmente deberá se añadido mediante abonos con esta formulación; podemos fabricar un abono casero rico en potasio y fósforo quemando troncos o ramas e incorporando a la tierra las cenizas resultantes. No tolera un suelo ácido (el pH no debe bajar de 6,5), si es necesario añadir cal para corregirlo. La siembra se realiza en líneas, poniendo 3 o 4 semillas en cada hueco, y dejando una separación de unos 30 cm. entre ellos. Cuando hayan nacido se aclaran, arrancando las sobrantes para dejar sólo una planta por marco. Las variedades trepadoras requieren de la colocación de un tutor. La exposición debe ser soleada. Hay que regar frecuentemente para evitar que el suelo se seque. Durante todo el cultivo hay que escardar las malas hierbas; también conviene realizar dos operaciones de binado, es decir, cavar la tierra para aligerarla y permitir su oxigenación, pero cuidando de no profundizar en exceso ni tocar la planta para no dañar las raíces ni el tallo.
Recolección
Los que se hayan sembrado en primavera se pueden comenzar a recolectar en mayo-junio, y en primavera los que se hayan sembrado en otoño. Es muy importante no tocar los zarcillos al recoger las vainas, pues éstos seguirán creciendo y produciendo más frutos, si se rompen se dañan las flores y se paraliza definitivamente el desarrollo de esa rama; para ello hay que tomar la vaina y el pedúnculo con las dos manos y cortarlo dejando intacto el zarcillo. Las variedades de guisante para consumo de la vaina tierna (ejemplo del tirabeque) se recolectan antes de que engrose el fruto. Los demás se recolectan cuando las vainas estén bien abultadas para consumo en fresco, o se dejan secar en la propia planta si se desea utilizar como semilla. Los guisantes frescos o vainas tiernas admiten muy bien la congelación tras un escaldado previo (introducción en agua hirviendo durante unos tres minutos).

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